Tantra y Energía

 

 

Para el tantrismo, no hay porque anular el placer, la visión y el éxtasis, ya que, canalizados, y controlados, pueden ser una infinita fuente de energía creadora. Para el culto Tantra, como para los humanistas del Renacimiento, se da un paralelismo entre el cuerpo humano y el Cosmos. Tanto los textos (mantra) como las representaciones plásticas (yantra) tántricos no son sino expresiones de ese mecanismo de corrientes de energía mediante las cuales el impulso creador se filtra en ambos cuerpos, el del hombre y el del mundo.

La historia no existe, nada cambia bajo el sol, pero no hay que abandonarse a los avatares del mundo fenoménico, de la realidad, sino aprovecharse de ellos, conducirlos y recrearlos para lograr la íntima conexión, la analogía, el fluir de humores entre lo uno y el todo: para alcanzarlo con la mínima oposición posible. El tantra no es una proposición intelectual, sino una experiencia. si tú no eres receptivo, propenso, vulnerable a la experiencia, la experiencia no puede alcanzarte. El Tantra te implica en su totalidad . Debes entrar en él de pies a cabeza. Para el Tantra hacer es conocer, y no existe otro conocimiento. A menos que tú actúes, que cambies, que seas capaz de ver las cosas bajo una perspectiva distinta, a menos que te muevas en una dimensión diferente de la del intelecto, no existe respuesta. No te da respuesta, te ofrece la técnica para alcanzar la respuesta.

El Tantra es un lenguaje amoroso. En el lenguaje amoroso lo que se dice no es excesivamente importante; es mas importante cómo se dice. Es una comunicación entre dos corazones y no entre dos mentes. No es un debate, es una comunicación. Existen simples afirmaciones sin intención de convencer, sino sólo de comunicar.

Vivimos en un estado de inconsciencia, y, por consiguiente, todas las enseñanzas religiosas nos indican el camino para superar este estado de inconciencias, para movernos hacia la conciencia. El Tantra dice: si te mueves de la inconsciencia hacia la conciencia, te sigues moviendo en la dualidad, ve mas allá de ambas!. A menos que no vayas más allá, no podrás alcanzar la Realidad última. Por consiguiente, no seas el inconsciente, ni el consciente: ve mas allá, simplemente. En el ito de nuestra experiencia sólo el amor puede abrirnos una luz sobre el significado de este concepto. El amor se convierte en el instrumento fundamental para transmitir la sabiduría tántrica. En el ámbito de nuestra experiencia sólo el amor trasciende la dualidad. Cuanto más profundamente se aman dos personas, mas se convierten en una unidad. Y en cierto punto se alcanza una cumbre en la que sólo aparentemente siguen siendo dos: interiormente son una unidad, la dualidad ha sido transcendida.

De ahí la existencia universal de tal ardiente deseo del sexo. El auténtico deseo es deseo de unidad; pero esa unidad no es sexual. En el plano más alto del amor, el ser interior se funde con el otro y se percibe la unidad. Según el Tantra es preciso utilizar la energía del sexo. No combatirla, sino transformarla. No pensarla en términos de antagonismos, sino de amistad. Es tu misma energía. No es mala. Toda la energía es natural. Puede perjudicarte pero también puede favorecerte. Puedes convertirla en un obstáulo, una barrera, pero también en un peldaño, utilizarla. Utilizada correctamente es tu amiga; utilizada equivocadamente es tu enemiga. En si misma no es una cosa ni otra, es simplemente natural.

Tal como los seres humanos suelen utilizar el sexo, se convierte en su enemigo, les destruye. El Tantra dice: sé consciente del deseo; no crees ninguna lucha. Muévete en el deseo con plena conciencia. Si lo haces así, trasciendes el deseo. Está dentro de él, y al mismo tiempo estás fuera. Lo atraviesas, pero al mismo tiempo no estas dentro. Si tomas el sexo con naturalidad, sin rodearlo de una filosofía, de motivaciones filosóficas en favor o en contra; si tomas el sexo de la misma manera que tomas tus manos, o tus ojos, como una cosa natural, totalmente aceptada; te abrirás a la fascinación del Tantra. Sólo de ese modo el Tantra podrá resultar útil para muchos.

El Tantra dice :acéptate, seas lo que seas. Eres un gran misterio de muchas energías que se combinan en muchas dimensiones. Acéptalo y muévete, con cada energía con sensibilidad profunda, con lucidez, con amor, con comprensión. Entonces cada deseo se convierte en un vehículo para la propia superación. Entonces cada energía te resulta una ayuda, y el propio mundo es el nirvana, el propio cuerpo es un templo, un lugar sagrado. Hacer el amor ha de ser como una danza, no como una lucha. Debe ser mas musical, mas armónico, como si los dos cantasen a la vez una melodía armoniosa, como si creasen una atmósfera en la que disolverse y llegar a una unidad. En ese relajamiento, en ese profundo abandono, se inicia una nueva conciencia; y entonces se te desvelan muchos secretos.

En primer lugar el sexo se convierte en un don vivificante. En segundo lugar se convierte en la mas profunda meditación. Cuando llegas a estar totalmente relajado con la persona amada, los pensamientos cesan. La mente ya no existe: sólo late el corazón. El amor se convierte en una meditación natural. Y si el amor no puede ayudarte a entrar en la meditación, nada podrá ayudarte: todo el resto es superfluo.

Todo lo aquí expuesto deberá necesariamente ser comparado con lo que exponen en su Literatura los Maestres de la Ferrière y Ferriz Olivares y consultarse personalmente con el R. B. Jñàpika Satya Gurú.

 

Respetable Jñápika Gurú  Dr. Pablo Elias Gómez Posse 

aum_jnapika_satya_guru@hotmail.com


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